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CIUDAD MODELO, grupo de trabajo sobre vivienda popular y geopolítica

¿Cómo trabajamos?
Nuestro proyecto se inició en 2016 asumiendo que toda memoria es parcial: que es la suma de unas voces y unas voluntades; que toda memoria es un corte temporal y espacial; y un paisaje deseado, en el que no hay elementos “menores o dispersos”. Cada fragmento desencadena otros tantos. CIUDAD REFLEJO es una delgada hebra en el inmenso tejido que es el barrio SOLANDA y el SUR DE QUITO. Una apuesta por construir colectivamente los archivos del presente y hacer de la investigación una herramienta de activación conmunitaria.

Los materiales expositivos, impresos y audiovisuales que hemos producido hasta el momento han generado gran interés y también cuestionamientos a nuestro proyecto desde dentro, y también fuera del barrio SOLANDA. Nuestra línea de trabajo conjuga varias premisas y disciplinas que, con el tiempo, van tomando cuerpo y rumbo, llevándonos a indagar en nuevos documentos, en nuevos testimonios, en nuevas realidades.

CIUDAD REFLEJO no se limita a una simple práctica autoral, sino que busca facilitar una mirada plural y posicionar perspectivas diversas. El grupo de trabajo lo integramos personas comprometidas con los procesos colectivos: Nelson Ullauri, gestor cultural; Ana María Durán, arquitecta y docente; Pamela Ramón, antropóloga; Patricio Jácome, cronista visual; y Fabiano Kueva, artista y curador. A este núcleo, se han integrado: Natalia Rivas Párraga, investigadora social; Christian Benavides, realizador audiovisual; Antony Lozada, productor musical; Andrés Calispa, activista del graffiti; Valentín Larrea, músico; Estefanía Pineda, poeta y narradora; y Alicia López, comunicadora.

Juntos hemos apostado por presentar un enfoque contemporáneo de SOLANDA, una nueva geografía de lo popular. Pero CIUDAD REFLEJO también aspira a ser el detonador de otro PUENTE, uno GENERACIONAL, que facilite la continuidad de las LUCHAS HISTÓRICAS DE LOS BARRIOS y la ampliación de sus formas organizativas hacia nuevos liderazgos y una NUEVA AGENDA COMUNITARIA para el SUR DE QUITO, a tono con procesos similares que están emergiendo en el país y en la región.

BARRIO SOLANDA 2016 BARRIO SOLANDA 2016 TRAZADO URBANISTICO DE SOLANDA 1980 ARCHIVO-MIDUVI PLAN QUITO USO SUELO (1980) VIVIENDA MODELO PISO Y TECHO (1983) ARCHIVO-MIDUVI BARRIO SOLANDA (1989) ARCHIVO_ELCOMERCIO BARRIO SOLANDA (1989) ARCHIVO_ELCOMERCIO BARRIO SOLANDA (1989) PLANO AÉREO BARRIO SOLANDA (2017) BARRIO SOLANDA (2017)
ESTACION TROLE SOLANDA (2017) ESTACION METRO SOLANDA (2017) CIUDAD MODELO EN CASA COMUNAL 2 DE SOLANDA (2017) CIUDAD MODELO EN CASA COMUNAL 2 DE SOLANDA (2017) CIUDAD MODELO EN CASA COMUNAL 2 DE SOLANDA (2017) CIUDAD MODELO EN GALERIA MAS ARTE (2017) CIUDAD MODELO EN CASA COMUNAL 2 DE SOLANDA (2017) CIUDAD MODELO EN CASA COMUNAL 2 DE SOLANDA (2017) CIUDAD REFLEJO EN PARQUE URBANO CUMANDA (2018) LINEA DE TIEMPO BARRIO SOLANDA
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¿Qué historia de SOLANDA queremos contar?
I. Uno los efectos del primer “boom petrolero” del Ecuador, durante la década de 1970 (período de gobiernos militares), fue el diseño y ejecución de planes masivos de vivienda, principalmente en Quito y Guayaquil. El crecimiento poblacional y la migración interna generaron el llamado “déficit de vivienda urbana”, lo que permitió posicionar en el país ciertas nociones de vivienda “social” o “mínima”, vigentes hasta la actualidad. Importantes sectores de Quito son el resultado de la construcción intensiva de este tipo de vivienda y de sus transformaciones en el tiempo. Estos programas de inversión fueron iniciativas tanto estatales como privadas, en varios casos con fondos provenientes de préstamos internacionales.

Esta configuración política, económica y social del país dio cuerpo a un régimen de poder a escala regional (los llamados países en vías de desarrollo), que abarcaba todas las esferas de la vida, no sólo la vivienda, sino la alimentación, la salud, la educación y los medios de comunicación. Estableciendo patrones y normas sobre lo que significa “pobreza” o “familia” tendientes a la inserción de las “clases medias y bajas” en los circuitos del consumo industrial. A partir de esta década, se dan varios auges financieros, de construcción de vivienda, de importación de electrodomésticos y de fabricación automotriz. Esto acompañado del diseño de proyectos viales e infraestructuras de gran escala, que se prolonga hasta el presente.

II. El PLAN DE VIVIENDA SOLANDA se asentó en el Sur de Quito sobre 150 hectáreas –que antes fueron la Hacienda Marquesa de Solanda–, donadas en 1976 por María Augusta Urrutia a la Fundación Mariana de Jesús. Esta entidad, en alianza con la Junta Nacional de la Vivienda –creada en 1973 por el gobierno militar de Guillermo Rodríguez Lara–; la Agency for International Development (AID) –organismo de cooperación internacional del gobierno de Estados Unidos–; y el Municipio de Quito, diseñó, financió y ejecutó un proyecto de “BARRIO MODELO”, bajo conceptos de vivienda “progresiva”, es decir, inacabada. Este PLAN fue parte de la agenda geopolítica para el “desarrollo” y control de “la pobreza” promovidas, en el marco de la Guerra Fría, como “freno” a los conflictos sociales en la región y las surgimiento e movimientos insurgentes.

Algunos rasgos del proyecto de ciudad basado en “BARRIOS MODELO” fueron la especulación sobre el valor de la tierra en las zonas privadas aledañas; la reducción desde el canon máximo/mínimo del espacio habitable por persona; la elección de sistemas constructivos en beneficio de grupos locales de poder económico; el diseño inacabado como estrategia precarizante; el trazado normativo de los espacios “comunitarios”; y el endeudamiento hipotecario a largo plazo como forma de disciplina social, bajo la etiqueta de “progreso”.

III. Tras varios viajes de funcionarios de la Fundación Mariana de Jesús a Chile y Colombia –países de referencia sobre vivienda “social”, desde una visión “desarrollista”–, el proyecto definitivo del PLAN DE VIVIENDA SOLANDA estuvo a cargo de los arquitectos ecuatorianos Juan Fernando Pérez, Ernesto Guevara, Adolfo Olmedo, Roberto Miño Garcés, Fernando Bajaña, Ramiro Villalba, Homero Sandoval, Ernesto Dighero y Walter Moreno. Fue presentado a concurso como proyecto urbanístico de vivienda colectiva en la 1ra. Bienal de Arquitectura de Quito en 1978, sin recibir ningún tipo de reconocimiento.

Los “BARRIOS MODELO” como SOLANDA y, posteriormente, TURUBAMBA o CARAPUNGO fueron, además, una estrategia por parte del Estado y el Municipio para “contrarrestar” las invasiones de tierras generalizadas y la “ola” de construcción de vivienda “informal” en el Sur y el Noroccidente de Quito, sectores que, a su vez, constituían un espacio germinal de organización política popular. En aquellos años se dieron importantes experiencias de vinculación de la universidad pública con proyectos de cooperativas de vivienda popular: una suerte de URBANISMO POPULAR, que más allá de su voluntad política militante, no logró desmarcarse de una visión “modernista” y “funcional”. Todo esto en un escenario de ciudad históricamente fragmentada y con múltiples fronteras internas.

El tránsito del PLAN DE VIVIENDA al BARRIO SOLANDA se prolongó por una década –la entrega de viviendas se inició apenas en 1986 como parte del PLAN TECHO del gobierno de León Febres Cordero–, siendo un capital electoral decisivo para todo aspirante a la alcaldía o al gobierno central.

IV. La falta de servicios básicos a la entrega del PLAN SOLANDA fue el origen de importantes proceso de organización barrial. Se crea un microtejido económico con pequeños negocios y varias iniciativas de mujeres con el apoyo de varias ONG’s y sectores progresistas de la Iglesia. La creación y posterior incremento del BONO DE LA VIVIENDA, durante el gobierno de Rodrigo Borja, facilitó acabar e incrementar las viviendas, pero a la vez significó un endeudamiento adicional al crédito hipotecario. La construcción total del PLAN termina alrededor de 1989, cuando la AID da por concluido su apoyo técnico y económico. Paulatinamente se dotará de servicios básicos a la comunidad, siempre por efecto de luchas y protestas de la comunidad.




La crisis económica y política iniciada en 1997, el “feriado bancario” de 1999 y la posterior dolarización del 2000, producen una “ola migratoria” de solandeños a España, Italia y Estados Unidos. Las remesas y envíos de dinero, además de facilitar la vida y la educación de muchas familias –fracturadas y extendidas–, transformaron el pulso vital del barrio en diversos ámbitos, como el crecimiento en altura de las viviendas y la proliferación de pequeños negocios. Así, a fines de los 90’, se establecieron tiendas de abarrotes y de comida preparada, sobre todo en la “Calle J” (José María Alemán), que se convirtió paulatinamente en el ícono de estos emprendimientos. Otro cambio operó en las formas de agrupación y visibilidad de los jóvenes –de familias migrantes y no– que, mediante la música rock o hip-hop; la ocupación del espacio público con deportes como el bike o el skate; y las pintas o grafitos; marcaron una nueva territorialidad en todo el Sur, con fronteras y micropoderes en disputa social, estética y generacional.

Adicionalmente, el ingreso sistemático en el Sur de capitales corporativos y a gran escala para la construcción de centros comerciales, complejos de cines multisala, supermercados y cadenas transnacionales de comida y ropa, detonaron una fuerte presión sobre la comunidad, cuyo microtejido económico y social se basa en el “día a día” y es intenso, pero muy frágil. Hoy en día, la economía de Solanda se enfrenta en desigualdad de condiciones a las lógicas del mercado.

V. La transformación más significativa de SOLANDA fue su desborde arquitectónico: la autoconstrucción, ampliación y reciclaje emprendidos por la mayoría de vecinos, que transformaron el diseño urbanístico de 1978 de modo irreversible, haciendo emerger unos nuevos paisajes yunas nuevas poéticas. Una arquitectura informal/casera/radical que, a lo largo de varias décadas, buscó HACER HABITABLES las casas y el barrio, rehaciendo el proyecto original de vivienda “progresiva” y “homogénea”, demostrando el fracaso estatal en cuanto a diseño social.

Si el plan original de Solanda se pensaba para 20 mil personas, según el Censo del 2010 se cifran 80 mil vecinos. Actualmente, se estiman más de 100 mil personas –debido al flujo de migrantes de provincia, así como de colombianos, cubanos, peruanos y venezolanos–. Esto convierte a SOLANDA en una de las zonas de mayor densidad cultural, pues al haber roto la lógica del “barrio periférico”, se convirtió en epicentro de la vida en el Sur de Quito. Así, Solanda revirtió el sentido de lo “modélico”, no como algo “racional y funcional”, sino como una potencialidad de afectos, luchas y experiencias orientadas a reafirmar la VIDA.

Dado que la COMUNIDAD SOLANDA es diversa y compleja, el proyecto trabaja en cuatro ejes: 1) Un levantamiento participativo de la memoria del BARRIO y una cartografía crítica desarrollada junto a líderes históricos, organizaciones y vecinos; 2) La conformación de un archivo documental del Sur de Quito y el barrio desde 1940, basado en la documentación de entidades estatales, municipales y organismos internacionales; 3) Un inventario audiovisual de los DESARROLLOS ARQUITECTÓNICOS Y CONSTRUCTIVOS emprendidos por las familias, con énfasis en la creatividad de las formas y las poéticas del habitar; y 4) Una galería de retratos y fotografías de eventos sociales en base al Archivo de Foto Jácome, que conserva negativos desde 1989 hasta la fecha.

VI. El inicio de la construcción del METRO de Quito en 2016 (a cargo de la empresa española ACCIONA), que tiene una de sus estaciones más grandes en SOLANDA, marca un antes y después para el barrio y la comunidad. Los efectos de esta “mega obra” avizoran grandes e impredecibles transformaciones, dada la vulnerabilidad de las construcciones arquitectónicas, sociales y económicas de esta comunidad. El posible cambio en las políticas de suelo a nivel del Sur de Quito producirá el inevitable ingreso de los grandes poderes inmobiliarios en este paisaje popular.

La puesta en marcha de la Ordenanza Municipal No.102 para el diseño de presupuestos participativos en las Administraciones Zonales también ha significado un nuevo fraccionamiento y división de las organizaciones barriales.

VII. La vivienda “social” es un tema cíclico, porque produce réditos políticos inmediatos. En 2010 se inició el PLAN SOCIO VIVIENDA del gobierno de Rafael Correa, que replica una visión “precarizante” del habitar. Eventos recientes como la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto de abril de 2016; la construcción de las llamadas CIUDADES DEL MILENIO; o el actual PLAN CASA PARA TODOS del presidente Lenin Moreno, hacen de CIUDAD REFLEJO esa imagen, ese espejo, esa resonancia que posibilita una mirada crítica y una reflexión colectiva, desde las propias comunidades, para interpelar la verticalidad de los planes de vivienda “social”, el rol del Estado y el Municipio y la crisis de los imaginarios de “progreso”. En definitiva, narrar la disputa por la CIUDAD como memoria y como futuro, más allá de visiones idealizadas de la comunidad o lo comunitario: otro futuro posible, con redes de vecinos interesados en la memoria, la soberanía alimentaria, la cultura, las artes o los deportes y con miras a una ciudad basada en un sistema democrático de alcaldías menores o alcaldías distritales.

Catálogo muestra Solanda en la Galería Más Arte 2017 en pdf
Catálogo muestra Solanda en Cumandá Parque Urbano 2018 en pdf

 


Ciudad modelo


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