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Museo de los Desplazados Museo de los Desplazados Museo de los Desplazados Museo de los Desplazados Museo de los Desplazados Museo de los Desplazados Museo de los Desplazados Museo de los Desplazados Museo de los Desplazados Museo de los Desplazados
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En Santiago de Chile, el Barrio Diez de Julio, que se conocía como Huamachuco, se está salvando únicamente debido a la actividad automotriz que se tomó el territorio. Sin embargo, la gentrificación y el control territorial de empresas inmobiliarias es un riesgo latente para el barrio. Si no se toman las medidas necesarias, a través de la conservación y preservación arquitectónica, lo más probable es que Santiago pierda un patrimonio cargado de historia y memoria.

El barrio Diez de Julio es un sector reconocido por concentrarse en él el mercado accesorio automotriz de Santiago, está ubicado en el antiguo sector residencial de la aristocracia capitalina, pero que tras el traslado de ésta a los sectores altos de Santiago, se concentraron en ella los barrios de obreros y de quienes llegaban a Santiago desde el campo. Desde la explosión del mercado de los autos en la década de los 80, el lugar albergó el comercio y los servicios técnicos relacionados con esa área. Actualmente el barrio aparte de lidiar con el mercado que copó el espacio, acoge a la comunidad migrante, quienes ocupan las viejas construcciones para vivir en ellas en condiciones de hacinamiento. La gentrificación se ha generado como consecuencia del descuido estructural de las construcciones, ausencia de medidas que protejan las infraestructuras y fachadas, y la venta a empresas inmobiliarias, quienes han comenzado a instalar edificios de altura.

Cada día que pasa, avanza la gentrificación, en el derrumbe de barrios tradicionales y la expansión y dominio de la especulación e interés del capital inmobiliario.

 
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