colaborador

Catarina Alves Costa

localización

Oporto y Lisboa (Portugal)

Casas para o povo

Información

Esta instalación nació de la experiencia de trabajar con archivos de imagen y sonido del período comprendido entre agosto de 1974 y octubre de 1976. Es la historia de SAAL, Servicio Local de Apoyo Ambulatorio (1974 - 1976), un movimiento lanzado tras una revolución por un grupo de arquitectos que respondieron a la lucha de dos vecinos pobres que no habían visto el caluroso verano de 1974 gritaron "Casas Si! ¡chabolas no!".

Si en Lisboa las operaciones de SAAL tienen lugar en los suburbios y en barrios marginales recientemente urbanizados, en Oporto tienen lugar en el centro urbano, en barrios históricos, con poblaciones que viven allí desde hace mucho tiempo. Así, experimentaron con la idea de una ciudad en la que los pobres tienen acceso directo al centro histórico, donde conviven lo viejo y lo nuevo.

La película acompaña este proceso, el movimiento de la calle y la dinámica de una arquitectura colaborativa. En el SAAL, los arquitectos organizan brigadas técnicas, que trabajan por zonas. Una brigada trabajó para detener la construcción. Por lo tanto, comenzamos a diseñar y construir en terrenos que ya estaban disponibles, sin necesidad de recurrir a procesos de expropiación, que siempre requieren mucho tiempo. El proceso de ganar una enorme autonomía avanza rápidamente.

SAAL fue una propuesta alternativa, utópica, una nueva reflexión sobre la ciudad. El sueño era grande. La historia que contó comienza con ese sueño y termina con su final. Un paisaje urbano, en el que participan un grupo de arquitectos y vecinos pobres, se retrata aquí de forma parcial, subjetiva, fragmentada. En lugar de la historia institucional, elijo la historia enlazada presente en archivos personales, en super 8 y 16mm, en diapositivas que revelan la urgencia de grabar, en fotos de ocupaciones y manifestaciones callejeras, grabaciones de mítines y mítines donde cantan como música revolucionaria. Intenta dar cuenta del entorno subjetivo y poético, personal, manipulando estos materiales, volviendo a donde sucedió todo, recordando cajones y recuerdos, o lo que hice con la ayuda y enorme entusiasmo de mi país.

Informação

Esta instalação nasceu da experiência de trabalhar arquivos de imagens e sons do período entre Agosto de 1974 e Outubro de 1976. É a história do SAAL, Serviço de Apoio Ambulatório Local (1974 - 1976), um movimento lançado após a revolução por um grupo de arquitectos que respondia à luta de rua dos moradores pobres que no Verão quente de 1974 gritavam "Casas Sim! Barracas Não!".


Se em Lisboa as operações do SAAL acontecem em subúrbios e em zonas de bairros de lata recentemente urbanizadas, no Porto tudo acontece no centro urbano, nos bairros históricos, com populações que aí vivem há longa data. Aí, experimentou-se a ideia de uma cidade em que os pobres têm direito ao centro histórico, onde velho e novo coexistem.

O filme acompanha este processo, o movimento das ruas e a dinâmica de uma arquitectura colaborativa. No SAAL, os arquitectos organizaram-se em brigadas técnicas, que trabalhavam por zonas. A brigada trabalhava de forma a apressar a construção. Por isso, começa por projectar e construir em terrenos já disponíveis, sem necessidade de recurso a processos de expropriação, sempre lentos. O processo ganha uma enorme autonomia, avança rapidamente.

O SAAL foi uma proposta alternativa, utópica, uma reflexão nova sobre a cidade. O sonho era grande. A história que conto começa com este sonho e acaba com o seu fim. A paisagem urbana, e nela o grupo de arquitectos e moradores pobres envolvidos é retratada aqui de modo parcial, subjectivo, fragmentado. Em vez da história institucional, escolhi a história engajada presente em arquivos pessoais, em super 8 e 16mm, em slides que revelam a urgência do registo, em fotos das ocupações e manifestações de rua, sons de gravações de reuniões e de encontros onde se cantavam as músicas revolucionárias. Trata-se de dar conta do ambiente subjectivo e poético, pessoal, manipulando estes materiais, voltando aos locais onde tudo aconteceu, remexendo gavetas e recordações, o que fiz com a ajuda e o enorme entusiasmo do meu pai, Alexandre.